Overblog Suivre ce blog
Editer l'article Administration Créer mon blog
Sonia Chirú

PROHIBIDO OLVIDAR, 19 AÑOS DESPUÉS

20 Décembre 2011 , Rédigé par Sonia Chirú - mirando-hacia-panama.over-blog.com Publié dans #Historia

Este artículo del Dr. Julio Yao (2008) es de hace 3 años, sigue, sin embargo, siendo de actualidad. Gracias a Carlos Cambra que lo republicó en su muro de Facebook.

"Hoy es 19 de diciembre de 2008. A pesar de que es el aniversario 19 de la invasión, hasta hoy ningún gobierno ha tenido la valentía de declarar este día como de "Duelo Nacional", como tampoco siquiera de "Reflexión Nacional" (porque acepto, en forma realista, que "ellos" no quieran incomodar a sus amos), porque son todos demasiado cobardes, visceralmente traidores antipanameños y están felices con su condición de súbditos coloniales del Imperio del Mal, felices de que no tengamos siquiera restos de independencia.
¿Cómo se conmemoraría, después de todo, una matanza injustificada, cruel, innecesaria, inexplicable, en que un 95 por ciento de los muertos no eran combatientes y tampoco tenían armas? ¿Qué armas podíamos tener los panameños un 19 de diciembre, cuando nos aprestábamos a preparar las fiestas de Navidad y no nos imaginábamos -- no podiamos imaginarnos -- porque además estábamos durmiendo (un pequeño detalle que no olvidaron los invasores) que nuestro "aliado", nuestro "socio", pudiese albergar y fuera capaz de fumigarnos con bombas, cohetes y armas químicas? No bombardearon ni quemaron barrios ricos sino los más pobres. Ninguno de los presidentes post-invasión (Guillermo Endara, Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso, Martín Torrijos) ha mencionado jamás estas dos simples palabras: "soberanía nacional". He leído minuciosamente todos los discursos del "hijo del general Torrijos": ¡nada! Lo más cercano es el término, reciente, de "soberanía alimentaria", usada además demagógicamente.

Ninguno de los actuales candidatos a la presidencia de la república ha mencionado alguna de las siguientes palabras sencillas, palabras que están corrientemente en boca de dirigentes sudamericanos: "independencia", "soberanía nacional", "autodeterminación", "libertad", y ninguno de ellos (Balbina Herrera, Ricardo Martinelli, Guillermo Endara, Juan Carlos Varela) jamás ha tocado un humilde, pequeñito, inocente, tema internacional, porque son conscientes de que la invasión los redujo a ellos a súbditos coloniales. ¡Pero no a nosotros!

Ninguno comentó el paso de un barco de guerra ruso por el Canal; ninguno ha comentado el cautiverio de los Cinco Héroes cubanos, secuestrados en Estados Unidos; ninguno ha comentado siquiera el zapatazo -- la "madre de los zapatazos" - que lanzaron contra Bush; ninguno comenta el Canal por Nicaragua en el cual dice estar interesado Rusia; ninguno comenta la dinámica de transformación que vive Latinoamérica desde sus cimientos, y TODOS tienen miedo a usar la palabreja, "Chávez", como no sea para satanizarlo y cumplir así con agenda USA de "seguridad internacional".

Ninguno de los dirigentes del gobierno, ninguno de los candidatos presidenciales ha mencionado uno solo de los problemas pendientes con Estados Unidos: (1) la limpieza de los polígonos de tiro, que Estados Unidos ha declarado caso cerrado; (2) la limpieza de la Isla San José, llena de armas y municiones quìmicas que ya empezaron a contaminar y enfermar a moradores del Archipiélago de las Perlas, que EUA también declaró como caso cerrado, pese a que la Convención de Armas Químicas suscrita por ambos países dice que no; (3) la detención, juzgamiento y encarcelamiento de decenas de marinos panameños en tribunales y cárceles de Estados Unidos, gracias al Tratado Salas-Becker, interceptados por el Servicio de Guardacostas de EUA; (4) el hundimiento a cañonazos de varios barcos panameños y otros, en aguas panameñas, por el Servicio de Guardacostas de EUA; (5) el abordaje a discreción de Estados Unidos y sus aliados en cualquier parte del mundo, de naves bajo bandera panameña, sin requerir autorización especial; (6) la construcción en la antigua Zona del Canal, de la nueva
embajada de EUA, con una dimensión de decenas de hectáreas, posiblemente la más grande del mundo; (7) la instalación de antenas secretas del Comando Sur y la CIA en territorio nacional; (8) la vigencia innecesaria del Tratado Arias-Watt, de 2004, que le dio inmunidad e impunidad a los criminales de guerra de EUA en tribunales panameños y en el mundo; (9) la necesidad de abrogar o modificar sustancialmente el Tratado de Neutralidad; (10) la presencia de un Asesor de Seguridad, ciudadano de Estados Unidos, a nivel de la presidencia y cancillería; (11) la cuestión de la indemnización a Panamá por la invasión norteamericana, y un largo etcétera. La novela de las elecciones se llama: "Elecciones en el protectorado", y se pasa 24 horas al día en todos los canales de TV, radio y prensa escrita.

Sin embargo, los medios panameños no tienen espacio para un texto como éste ("Para entender la invasión") que fue publicado generosamente por Panamá-América del 18 al 20 de noviembre de 2000, cuando el presidente de Cuba vino a Panamá y casi lo matan Luis Posada Carriles y sus secuaces terroristas, a raíz de la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobiernos celebrada en Panamá.

Apelamos a internet y a la solidaridad internacional para decir algunas verdades sobre la infamia cometida contra los panameños. Rogamos difundirlas si lo tienen a bien. No podemos olvidar que miles murieron y fueron heridos, lisiados, y mutilados, ejecutados con las manos atadas o heridos en las calles, cuarteles de la policía, en ríos y montes, o en la pista de Río Hato, donde los heridos fueron rematados inmisericordemente. A muchos que se rindieron los amarraron a camas en los cuarteles y luego les bombardearon desde aviones y helicópteros.

"Aquí hay uno", decía un soldado yanqui en Río Hato en medio de la oscuridad, "¡mata!", y el otro obedecía mecánicamente. Solamente uno de los heridos se salvó y pudo contarlo.
Mientras "ellos" veían en la oscuridad con cascos infrarrojos, los estudiantes "tomasitos" -- adolescentes todos -- huían empiyamados por los montes, protegidos por un sargento responsable y valiente. Les dieron cacería a los que se internaron, huyendo despavoridos por los potreros porque los bombarderos fantasmas Stealth 117-A, usados por primera vez "en combate" el 20 de diciembre, les arrojaron bombas de 2,000 libras mientras dormían. Con una sola bomba de 2,000 libras los Stealth pulverizaron una manzana entera en El Chorrillo. ¡Qué valientes son!

Nadie los contó, nadie sabe sus nombres. La lista de muertos que tenía la Cruz Roja en Coclé misteriosamente desapareció, como desaparecieron (sustraídos por supuesto) los registros, archivos y expedientes de los hospitales, incluyendo el Hospital Santo Tomás, para que el mundo no supiera de qué murieron, cuántos murieron, con qué tipo de armas fueron heridos, y quiénes, luego de ser operados, fueron retirados de los hospitales y asesinados con las manos atadas a las espaldas, que aparecieron en "fosas comunes", aún con vendas y yesos. Un cura de las Fuerzas de Defensa guardaba otra lista con 600 muertos. ¡Esa es la democracia de los gringos! La democracia que querían la oligarquía, la Cruzada Civilista y sus mentores.

Miles perdieron a sus familias, y sus hijos y nietos posiblemente integran algunas de las pandillas que hoy son combatidos por la policía engendrada por los invasores, porque jamás recibieron atención psicológica ni ayuda económica por ningún gobierno. ¿Qué se hicieron los niños del Chorrillo, que pintaron lo que vieron durante la invasión? Yo ví esos dibujos: los niños de la inolvidable compañera, Antonella Ponce, muerta prematuramente y que en paz descanse; los niños del prestigioso psicólogo social, Dr. Guillermo Cohen-DeGovia, preocupado por los efectos traumáticos post-invasión.

¿Qué pensarán y sentirán hoy los hijos de los que murieron aplastados por los tanques asesinos cuando huían del fuego, de las balas y rayos de los helicópteros Apache, que cayeron como enjambre sobre El Chorrillo; es decir, qué dirán los niños que no murieron junto a sus padres, parientes y amigos? ¿Qué dirán y sentirán hoy los hijos de quienes fueron asesinados con las manos en alto, inermes, empiyamados en la madrugada del 20, en Amador, en Gamboa y en Coco Solo? ¿Qué sentirán los familiares de las mujeres violadas, y luego torturadas y asesinadas, estranguladas con los cordones de las botas de los invasores que se apostaron en la 12 de octubre junto al "diario libre de Panamá"?

Algún día pagarán por sus crímenes y no será a zapatazos. ¡Malditos los Bush, los Cheney, los Reagan, los Colin Powell, los Maxwell Thurman, los Marc Cisneros y las Condoleezas de este mundo! Y ojalá haya un infierno lo suficientemente grande donde puedan caber y arder clavados a una estaca para siempre! Una "carne en palito" hecho con carne de caballo enfermo, despedirá -- ténganlo por seguro -- mejores olores.

¡Abajo los asesinos y traidores!

Los mártires y héroes de la invasión murieron para vivir en nosotros, y nosotros les decimos, presente!"

Ver también: Para entender la invasión de Panamá

Partager cet article

Repost 0

Commenter cet article