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Sonia Chirú

¡Ñagare!

12 Février 2012 , Rédigé par Sonia Chirú - mirando-hacia-panama.over-blog.com Publié dans #Social

Un amigo me pasó este poema, ahi les va, en honor a la lucha heroica de los pueblos indigenas de Panama. Hombres y mujeres dignas, muy distintos de los políticos que nos gobiernan.

 

 

¡Ñagare!

 

  cacica

 

No voy a recurrir a metáforas superfluas.

No tiene ningún sentido jugar con las palabras.

Alguna vez lo hago para darle al poema una pizca de caché.

En el mundo de las artes,

la palabra aromatizada embriaga el paladar.

 

Pero esta vez hasta sobran las palabras.

Tal vez un gesto, el puño cerrado

y el dedo del corazón apuntando al cielo

sea más que suficiente para decirlo todo.

 

Es imposible enmascarar la barbarie con símbolos y tropos.

Una bomba lacrimógena es un abomba lacrimógena

Aquí, en China o la Cochinchina.

 

Una bota militar es una bota militar aquí y en todas partes.

Un fusil es un fusil y matar es para lo único que sirve.

Un fusil que apunta el vientre de una mujer embarazada

Envilece la palabra humanidad.

Quien caza a hombres como perros

¿es un hombre o es un perro?

(Qué me perdonen los perros por compararlos con ese hombre).

 

La vieja colonia los expulsó de las planicies

incautaron sus granos, peces, aves, dioses, utopías

borraron sus pisadas, arrojaron sus sombras al vacío,

quisieron extinguirlos de la historia.

Sacaron de la manga las leyes de Hammurabi

dieron a conocer el nuevo catecismo:

el libre comercio es libertad y democracia

el país abierto a inversionistas extranjeros es la paz,

la riqueza en pocas manos sacia el apetito de los pobres,

¡Bienaventurados al reino de los ricos…!

 

No se engañen los colonialistas de este tiempo.

No se engañen los buscadores de oro al 4 por ciento de interés

4 centavos es menos de la suma que cobró Judas a Pilatos

No se engañen los busca-cobre, usureros,

tránsfugas de dos por un centavo.

No están tratando con drogadictos y borrachos.

 

No les viene mal estudiar un poquito de la historia.

Los ngöbe aprendieron la lengua del verdugo.

Aprendieron el secreto de los dioses europeos.

Pero los invasores no conocen sus secretos.

 

Esperar mil años es la estratagema del calvario.

No vive quien muere sino quien deja de vivir.

 

En la tierra de los ngäbe y los buglé

un hombre vale más que una hidroeléctrica.

un hombre libre vale más que todos los diputados del planeta

el agua que se bebe tiene más valor que un millón de voltios de energía.

el agua que corre por las venas subterráneas de la tierra

tiene la dulzura de un beso enamorado.

el aroma Christian Dior no puede compararse

con el olor de la tierra cuando llueve.

 

Dueños del horizonte, dueños del aire que respiran,

dueños de los ríos, dueños del paisaje, dueños del rocío,

dueños del canto de los pájaros,

dueños de la trocha por donde caminan hace siglos

dueños de los bosques, dueños de sus vidas

acaparadores de nubes, lluvias y horizontes

¿Es posible negociar tanta riqueza?

¿Qué pueden las transnacionales ofrecer que valga más?

 

La tierra es más importante que la vida

lo han dicho, lo repiten, lo saben desde siempre.

Aviones, rascacielos, metro buses, portaviones

misiles capaces de borrar del mapa los recuerdos

no tienen tanto valor como un árbol de sombras derramadas

ni el valor que tiene la flecha de un Tucán clavándose en el cielo.

 

Estos hombres cuyas chozas hace cinco siglos arañan las alturas,

aunque parezca lo contrario nunca se rindieron.

no dieron su brazo a torcer frente a la muerte.

Estos hombres jamás dijeron “basta, nos rendimos”.

Estos hombres perdieron mil batallas

pero la guerra por la vida nunca se termina.

 

Estos hombres buscaron refugio en las montañas

Llevaron sus sueños a lomo de caballo.

A la orilla de los ríos florecieron como lirios.

Replegaron sus sueños, escondieron sus banderas,

Buscaron refugio en la catacumbas del silencio

Ahora renacen del olvido.

Las lágrimas que remojan sus mejillas hace siglos

nunca han sido de dolor o mansedumbre.

Por sus ojos simplemente lloran las estrellas.

 

Al replegarse a las montañas adoptaron la táctica del viento.

 

No piden limosna a la sombra de rascacielos

puentes levadizos y costaneras peatonales.

El smog de las urbes no envenena el aire que respiran.

Caminan con la tristeza más alegre del mundo

por atajos , sementeras y arrecifes.

Se reproducen hasta debajo de las piedras.

En sus pechos atravesados por espadas españolas

ahora anidan mariposas, pero también águilas y cóndores.

 

Debajo del corotú crecieron como uno.

Uno es la clave de su paso por la tierra.

Uno es el puño de los dedos al cerrarse.

Uno que es ninguno y lo es todo en un relámpago.

Uno ya no es uno, sino la muchedumbre.

 

Ellos dan la cara por nosotros.

Marco Pueblo

8 de febero de 2012

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