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Sonia Chirú

20 de diciembre - Prohibido olvidar

20 Décembre 2011 , Rédigé par Sonia Chirú - mirando-hacia-panama.over-blog.com Publié dans #Historia

http://a5.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/387255_238067879597796_100001837562662_600479_73644252_n.jpgDespués de una ausencia prolongada en este blog, hoy vuelvo a él, en esta fecha tan simbólica y con tan poco reconocimiento en las esferas del poder panameño.

El 9 de enero de 1964 mi familia vivía, en un cuarto humilde de la Calle 25 en el Chorrillo. Eramos niños y desde el balcón podíamos ver la garita del guardia que vigilaba algo que podía ser el patio, no lo sé, nunca lo supimos, de la Cárcel Modelo que colindaba con nuestra casona de madera.

Allí, en la 25 nos llegaron los ruidos, los fragores, los gases y las noticias de los 21 muertos caídos con dignidad por defender un símbolo, lo que considerábamos un derecho. Fueron nuestros héroes, apenas unos años mayores que nosotros. Éramos niños pero sabíamos de la gravedad de aquellos hechos y nuestra proximidad al Cuartel Central y al límite con la Zona del Canal nos hacía más sensibles porque nos sabíamos vulnerables. Dos años antes habíamos adivinado la preocupación en las conversaciones de los adultos que escuchaban las noticias sobre la crisis de los misiles. Siempre pensamos que si había una guerra, estábamos en primera linea.

http://blogs.paris.fr/moisdelaphoto/files/2011/01/480_662423_peur-sur-la-ville1.jpgEl 11 de octubre de 1968, nos quedamos sobrecogidos con el golpe que luego se quiso llamar "revolución". Yo estaba acabando el bachillerato, cerraron las escuelas y no nos pudimos graduar hasta febrero de 1969. Decidí aprender francés con mi primer sueldo y esa buena idea, me valió una beca para estudiar en Francia. También nos mudamos.

El 20 de diciembre de 1989, no estaba en Panamá. Mi vida se organizaba del otro lado del océano. Sin embargo, el Chorrillo, Santa Ana, Salsipuedes, San Felipe siempre guardaron las huellas de mis pasos. Volver a Panamá era volver a caminar por la Avenida A.

Vivía desde acá, pendiente de lo que allá estaba pasando con las pocas noticias preocupantes que llegaban - en aquellos tiempos sin internet - desde la subida al poder del General Noriega. El bloqueo económico del que todos sufrían, menos Noriega, las violencias, la cruzada civilista, los "Batallones"... los ecos eran lejanos y mi madre para no preocuparme no me lo decía todo. Pensábamos que Noriega iba a acabar cediendo o que en las propias Fuerzas de Defensa iban a poder sacarlo por la presión de los panameños.

El 20 de diciembre entre 6 y 7 de la mañana me despertó la noticia:

- Sonia, les Américains invahissent le Panamá!

- ¡Mentira! Non, c'est pas vrai!

- Si, c'est sur France-Info.

Era en directo con Panamá gracias a algún enviado o testigo francés que describía la situación, los bombardeos, los incendios y luego, algún experto hacía el análisis de los helicópteros, la alta tecnología empleada, el avion furtivo invisible a los radares insistiendo en que era un material tan avanzado que no se entendía que fuera utilizado en Panamá si no fuera a modo de "ensayo general". Algo se dijo de los incendios alrededor del Cuartel Central y yo me vi en el Chorrillo huyendo de las llamas, me imaginé a las madres tratando de socorrer a sus hijos, me imaginé la rabia y la impotencia. Imaginé el horror en la madrugada. Uno de los grandes miedos de mi infancia, inculcado por mi madre, fue el miedo al incendio en las casas de madera.

Después, casi nada. Los medios se dedicaron a Ceucescu.

Logré comunicar con mi familia, todos estaban en casa y desde Veracruz se veían los incendios y bengalas sobre la ciudad. Se oían los aviones despegar del aeropuerto militar cercano, en Howard. Me llamaron amigos gringos desde Estados Unidos, pidiendo disculpas por tener un presidente tan bárbaro, avergonzados por la agresión.

En mi familia no tuvimos que llorar a nadie. En ella, de eso no me avergüenzo, aunque humilde, no hubo batalloneros que confundieran la defensa de la Patria con la defensa de un régimen.Tampoco teníamos ningún negocio que defender ni miembro en las Fuerzas de defensa. La única que había trabajado en el cuartel, una cuñada contable, había renunciado a su trabajo varios meses antes.

Me llegaban pocas noticias, los medios de comunicación estaban demasiado ocupados con Ceucescu y Rumanía. No teníamos internet. Y ¿para qué hablar de Panamá, un país donde "todos" salían a la calle a celebrar al ejército invasor, echándose a sus pies y los que no, a saquear los comercios para gozar las navidades? ¿para qué investigar en un país donde el hombre que, amenazante, blandió un machete, invitando a sus seguidores a defender a la Patria en peligro, a la hora de la hora, cuando algunos pensamos que se había tirado al monte para reorganizar a sus tropas y al menos  molestar un poco al ejército invasor, resultó que se había escondido en la nunciatura apostólica. Ahí lo encontraron, temblando bajo las faldas del Nuncio.

http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/408954_236883859717377_100001872932854_560003_559088054_n.jpg¿Cuántas muertes inútiles? ¿Se sabrá algún día? No hay muertos menos valiosos que otros y desde entonces las políticas negacionistas no han hecho más que exacerbar las divisiones de la sociedad en lugar de curar esa herida y exigir investigación completa y reparación. Muchos inocentes murieron en esa invasión. Los soldados gringos iban preparados para matar lo que se les pusiera por delante, sin preguntar si era amigo o enemigo, si era civil o militar. A los militares que, contrariamente a su jefe, murieron peleando, contra el invasor, cumpliendo con su deber, todos deberíamos honrarlos porque lo hicieron como valientes. Pero toda la Historia queda por escribir y no sólo un enfoque de la historia.

El objetivo de aquella "Causa" totalmente injusta, no fue restablecer la democracia en Panamá. Ni siquiera fue capturar a Noriega, lo que en Derecho Internacional dejaría mucho que decir. Todo el mundo sabe que lal invasión no era necesaria para ese objetivo. El objetivo fue destruir una fuerza militar y poner en el poder a quienes habiendo sido electos democráticamente, presentaban todas las garantías de docilidad para los negocios que los estadounidenses deseaban seguir llevando en Panamá. Esa invasión con sus muertos, nadie la podrá justificar jamás.

El objetivo principal, fue destruir toda autoestima en el panameño común. Lo han logrado. Nos devolvieron el Canal, tenemos magníficas áreas revertidas ¿y qué? Lo estamos vendiendo todo y masacrando lo más bello que tenemos, ¿en beneficio de quién? Ése era el objetivo de la invasión. Todo va bien, según los planes a medio y largo plazo. Somos un país de mercaderes y todo está en venta. Prohibido olvidar.

 

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