Le Panama est fait de contrastes, loin de la grande-ville, vous trouverez des coins comme ici, à Bocas del Toro où les amateurs de plongée peuvent s'adonner aux plaisirs de
leur passion dans une nature encore assez préservée.
La province de Bocas del Toro est productrice de banane et c'est donc une région agricole. Elle se trouve à la frontière avec le Costa Rica au nord, et au sud avec
la province de Chiriqui.
Sur ses 8745 km2, se conjuguent activités touristiques et agricoles. Une population d'environ 9000 habitants composée de tous les mélanges que la colonisation
a pu produire. Des communautés indigènes telles que les Gnäbe-Buglé et les Naso (Teribes) occupent une partie du territoire, principalement vers les zones montagneuses. Ils sont, avec les Bokota
et les Bri-Bri, les habitants originaux de la région. Ces populations, protégées par les lois panameéennes et internationales ont pour volonté d'éviter d'être dépossédés des territoires dont ils
ont la jouissance et où ils vivent dans le respect des traditions. L'archipel de Bocas del Toro est une destination touristique très prisée par ceux qui apprécient le calme et la mer mais si vous
êtes curieux, la montagne et les activités de plein air vous attendent.
De San Blas à Kuna Yala puis Guna Yala.
Sur la même côte, plus à l'est, en direction de la
Colombie, nous arrivons sur un autre territoire préservé. Le plus ancien territoire du pays administré par le peuple Guna ou Kuna (ancienne orthographe avant la réforme de l'alphabet guna qui ne
connaît pas le son "k"). C'est Guna Yala, la terre des Gunas. Ce territoire est connu aussi sous son ancien nom de San Blas (Archipel de San Blas) puis comme Kuna Yala jusqu'à la dernière réforme
en 2011.
En 1925, los Gunas se rebelèrent contre le gouvernement central de Panama qui favorisait les incursions de nouveaux colons et chercheurs d'or sur le territoire
guna. Depuis, ils se sont constitué en une sorte de gouvernement autonome géré par le Congrès Guna.
Le résultat, malgré les difficultés, est que nous pouvons encore y rencontrer
un paysage et une culture préservés de l'invasion par les grands opérateurs touristiques et un lieu où les règles sont établies par les propres indigènes et non par les grandes transnationales du
tourisme.
Les Gunas vous dépayseront, vous offriront ce qu'ils ont: la beauté à l'état naturel. Les femmes vous offriront leurs "molas", des carrés d'étoffe cosus main avec
des superpositions de tissus qui forment une figure multicolore qui sont la base de leur costume traditionnel. La créativité artistique de ce que l'antropologue Michel Perrin a appelé des
"tableaux kunas" (lisez le compte rendu de son magnifique ouvrage ici) est extraordinaire. Vous pouvez, aussi, tenter de
vous procurer, au CNRS, le fim réalisé par le même Michel Perrin,
Molakana, coudre le monde. Même si vous n'allez pas à Panama, vous aurez
appris de nouvelles choses, vous aurez rêvé, vous aurez approché l'humain...
J'ai eu la chance d'être accueillie en famille dans une hutte familiale de Playon Chico. Ils ont été les premier à nous expliquer le "matriarcat" des Gunas. Confort
minimum, nous dormions dans des hamacs et la maîtresse de maison nous préparait le repas chaque jour. Très simplement, du poisson et des produits de la mer dont on n'avait pas rêvé dans un lieu
si humble. Les langoustines aux "patacones" (banane plaintain frite), un véritable régal. C'était un coup de chance que le pêcheur ait croisé la route de la pirogue de notre hôte et que celui-ci
lui crie en sa langue de les emmener à sa femme au lieu d'aller les vendre à l'hôtel tout proche! On y pense encore.
Et pour en savoir plus sur le Panama et en particulier sur les peuples du Panama, rendez visite à mon ami Michel Lecumberry et son blog: Saga Panama, un français sur le terrain peut vous en dire des nouvelles! J'espère qu'à nous deux on provoquera des envies et des rêves...
Vous y rencontrerez aussi les Emberas, aux abords du fameux Canal de Panama dans le Parc National Chagres, une des réserves naturelles du pays.
Una semana de lucha, de manifestaciones. Dos dias de represión, un Intifada en el trópico. Lo nunca visto en Panamá, tierra de gente pacífica, amable. El Presidente de la República, Ricardo
Martinelli y su gobierno han logrado demostrar que en Panamá hay gente que sabe luchar por sus derechos y no se deja intimidar por la fuerza brutal de un gobierno arbirtrario.
Dos muertos y un número de heridos sin precisar dejó la represión del 5 y 6 de febrero de 2012, luego de una semana de bloqueo de la principal via de comunicación del país y de Centroamérica.
No quiero debatir aquí de la pertinencia o no de lo que tiene aun las negociaciones estancadas, o sea el proyecto de hidroeléctricas en la comarca que rechaza la coordinadora indígena y
campesinos. No quiero debatir tampoco del progreso tal como lo presentan los empresarios, las transnacionales y el gobierno nacional. Quisiera, modestamente aportar un testimonio de lo que más me
ha impactado en este conflicto: la imagen de un pueblo unido, conducido pour una mujer con un alto sentido moral y que rescata una forma de hacer política con valentía e inteligencia. Una
verdadera líder.
Que no se crea que este conflicto es de hoy. El conflicto viene de años pues si es cierto que los diferentes grupos indígenas, en medio del movimiento mundial a favor de los pueblos originarios,
lograron obtener las "Comarcas", zonas con un régimen especial y leyes especiales que les permite vivir según sus tradiciones, los gobiernos sucesivos los han tenido siempre en el más total
abandono. En tiempos electorales llegan a prometer el oro y el moro y después se olvidan. Aquellas montañas nunca han interesado a nadie, pero con los aportes de nuevos capitales, surge la
posibilidad de explotar el cobre, el oro, escondido en las profundidades de la montañas; explotar los ríos que permitirán un negocio millonario con la electricidad...
En marzo de 2011, los Ngäbes bajaron de sus montañas a la carretera. En marzo del 2011, el motivo fue el debate en la Asamblea nacional de la ley que debía regir la minería en el país. Les Ngäbes
se sienten amenazados pues saben que sus cerros son ricos en mineral de cobre y varias empresas han pedido concesiones.
Ya en 2011 me llamó la atención la cantidad de mujeres en sus vestidos tradicionales, al frente de las manifestaciones, muchas de ellas educadas, sindicalistas, activistas. Los desfiles, de todos
los colores por los vestidos de las Ngäbes en las calles. Me sentí como una extraterrestre descubriendo un mundo desconocido.
Ahora, en febrero 2012, apareció la figura de la Cacica Silvia
Carrera. Electa por su pueblo en septiembre es la revelación ante todos los panameños. Firme y serena, determinada, sin exitación excesiva parece controlar sus emociones en todo momento o al
menos no demuestra debilidad alguna. Los retratos realizados por los diferentes medios de comunicación muestran una mujer inteligente, capaz de expresarse en un español imperfecto pero con una
calidad de comunicación, una corrección y un respeto para con su auditorio que muchos de nuestros hombres y mujeres políticos harían bien en imitar.
La señora Silvia Carrera ha despertado la admiración y el respeto de gran parte de la opinión nacional a pesar de las campañas racistas a las que prefiero no buscar calificativos. Se ha
convertido en la heroína de la gente humilde y los medios de comunicación han dado a conocer a una líder excepcional de todos puntos de vista en el panorama nacional. Se ha llegado a hablar del
descubrimiento de un "diamante" en bruto, una joya panameña escondida y que de pronto se revela a los ojos del mundo.
Todos los panameños, y en particular, nosotras las
mujeres, nos sentimos orgullosos de contar con una Silvia Carrera entre nosotros, mujer humilde de clara inteligencia. Nos debemos sentir orgullosos de ese pueblo que supo elegirla, que la apoya
y la sigue.
Vivimos comparando y apreciando los contrastes entre los mundos que se enfrentan. Porque de eso se trata: de dos mundos con una concepción de la vida y los valores que parecen, hoy,
inconciliables.
Dos veces se han interrumpido las negociaciones. La primera, a solicitud de la Cacica Silvia, con motivo del funeral del primer mártir, muerto de bala por las fuerzas antidisturbios. Ella y sus
asesores deseaban asistir a ese funeral. La segunda, a solicitud del gobierno, con motivo del Carnaval. Diputados y ministros no podían perderse los "culecos". Del Carnaval, mejor ni hablar. Las
conversaciones se retomarán el lunes 27 de febrero.
Durante estos días de jolgorio, los Ngäbes, Buglés y campesinos de la comarca se han mantenido en vigilia. Silvia, como verdadera líder que es, ha visitado las distintas comunidades de su comarca
donde se han llevado a cabo reuniones, conversatorios, informes de la situación. Ella conversa, informa, busca consenso. Envía mensajes sensatos y señales pacificadoras al pueblo panameño en general.
Entretanto, nuestro presidente sigue desaparecido. Desaparecido desde fines de enero, al inicio del conflicto, cuando los Ngäbe-Buglés y campesinos le reclamaban que cumpliera con su promesa del
2011. En lugar de explicar, si de verdad había malentendido, envió la fuerza pública a desalojar y a matar. Es lo que sabe hacer la nueva fuerza del SENAFRONT, formada a reprimir "guerrilleros"
en la frontera, a matar "terroristas".
Ya pasaron los Carnavales, dejando un mal sabor por lo vulgar, lo soez, lo bajo de ciertos espectáculos que en lugar de tender a educar son muestra de la baja moral de los que nos gobiernan.
Entretanto, poetas y pensadores siguen admirando a un pueblo que está dándose a conocer incluso por los medios de comunicación actuales, utilizando tanto el español como su lengua nativa.
Aprenderemos algo de nuestra propia cultura. Por fin!
¡Ñagare! ("No" en Ngöbe)
por Pablo Pueblo
No voy a recurrir a metáforas superfluas.
No tiene ningún sentido jugar con las palabras.
Alguna vez lo hago para darle al poema una pizca de caché.
En el mundo de las artes,
la palabra aromatizada embriaga el paladar.
Pero esta vez hasta sobran las palabras.
Tal vez un gesto, el puño cerrado
y el dedo del corazón apuntando al cielo
sea más que suficiente para decirlo todo.
Es imposible enmascarar la barbarie con símbolos y tropos.
Una bomba lacrimógena es una bomba lacrimógena
Aquí, en China o la Cochinchina.
Una bota militar es una bota militar aquí y en todas partes.
Un fusil es un fusil y matar es para lo único que sirve.
Un fusil que apunta el vientre de una mujer embarazada
Envilece la palabra humanidad.
Quien caza a hombres como perros
¿es un hombre o es un perro?
(Qué me perdonen los perros por compararlos con ese hombre).
La vieja colonia los expulsó de las planicies
incautaron sus granos, peces, aves, dioses, utopías
borraron sus pisadas, arrojaron sus sombras al vacío,
quisieron extinguirlos de la historia.
Sacaron de la manga las leyes de Hammurabi
dieron a conocer el nuevo catecismo:
el libre comercio es libertad y democracia
el país abierto a inversionistas extranjeros es la paz,
la riqueza en pocas manos sacia el apetito de los pobres,
¡Bienaventurados al reino de los ricos…!
No se engañen los colonialistas de este tiempo.
No se engañen los buscadores de oro al 4 por ciento de interés
4 centavos es menos de la suma que cobró Judas a Pilatos
No se engañen los busca-cobre, usureros,
tránsfugas de dos por un centavo.
No están tratando con drogadictos y borrachos.
No les viene mal estudiar un poquito de la historia.
Los ngöbe aprendieron la lengua del verdugo.
Aprendieron el secreto de los dioses europeos.
Pero los invasores no conocen sus secretos.
Esperar mil años es la estratagema del calvario.
No vive quien muere sino quien deja de vivir.
En la tierra de los ngäbe y los buglé
un hombre vale más que una hidroeléctrica.
un hombre libre vale más que todos los diputados del planeta
el agua que se bebe tiene más valor que un millón de voltios de energía.
el agua que corre por las venas subterráneas de la tierra
tiene la dulzura de un beso enamorado.
el aroma Christian Dior no puede compararse
con el olor de la tierra cuando llueve.
Dueños del horizonte, dueños del aire que respiran,
dueños de los ríos, dueños del paisaje, dueños del rocío,
dueños del canto de los pájaros,
dueños de la trocha por donde caminan hace siglos
dueños de los bosques, dueños de sus vidas
acaparadores de nubes, lluvias y horizontes
¿Es posible negociar tanta riqueza?
¿Qué pueden las transnacionales ofrecer que valga más?
La tierra es más importante que la vida
lo han dicho, lo repiten, lo saben desde siempre.
Aviones, rascacielos, metro buses, portaviones
misiles capaces de borrar del mapa los recuerdos
no tienen tanto valor como un árbol de sombras derramadas
ni el valor que tiene la flecha de un Tucán clavándose en el cielo.
Estos hombres cuyas chozas hace cinco siglos arañan las alturas,
aunque parezca lo contrario nunca se rindieron.
no dieron su brazo a torcer frente a la muerte.
Estos hombres jamás dijeron “basta, nos rendimos”.
Estos hombres perdieron mil batallas
pero la guerra por la vida nunca se termina.
Estos hombres buscaron refugio en las montañas
Llevaron sus sueños a lomo de caballo.
A la orilla de los ríos florecieron como lirios.
Replegaron sus sueños, escondieron sus banderas,
Buscaron refugio en la catacumbas del silencio
Ahora renacen del olvido.
Las lágrimas que remojan sus mejillas hace siglos
nunca han sido de dolor o mansedumbre.
Por sus ojos simplemente lloran las estrellas.
Al replegarse a las montañas adoptaron la táctica del viento.
No piden limosna a la sombra de rascacielos
puentes levadizos y costaneras peatonales.
El smog de las urbes no envenena el aire que respiran.
Caminan con la tristeza más alegre del mundo
por atajos , sementeras y arrecifes.
Se reproducen hasta debajo de las piedras.
En sus pechos atravesados por espadas españolas
ahora anidan mariposas, pero también águilas y cóndores.
Debajo del corotú crecieron como uno.
Uno es la clave de su paso por la tierra.
Uno es el puño de los dedos al cerrarse.
Uno que es ninguno y lo es todo en un relámpago.
Uno ya no es uno, sino la muchedumbre.
Ellos dan la cara por nosotros.
Marco Pueblo
8 de febero de 2012
JERÓNIMO MÁRTIR DE LA PAZ
Autor: Aiban Velarde
La verdad en esta hora trágica
se extiende como una ola
la opresión estalla
con instinto animal
la bestia mira con su ojo atroz
los bosques, los ríos, el oro
nuestra casa, nuestra identidad
nuestra propia existencia
hasta el aire que respiramos
la muerte ronda en nuestros rostros
Hidroeléctrica Ñägare
Minería Ñägare
¿Dónde estás Jerónimo? En esta hora
-Encendiendo la claridad del pueblo
tus manos pueden unirnos
en esta hora de indiferencia
hoy tu voz crece
como una llamarada que desafía al viento
como un árbol
que crece en medio de tempestades
tu pensamiento fundido con la tierra
como la paz más honda de la vida
¿A dónde fuiste, guerrero de la vida?
Te fuiste como el río que fluye
dejando tras de ti
una estela de dignidad y coraje
como el recuerdo a dolor
de agua pura
vives con una fe inquebrantable
y con tu muerte, Jerónimo,
está herida la nación
ahora desde el cielo
arrojas a tus pasos
granos de maíz
en todas las comarcas
y te conviertes en la voz de todos.
¡¡BASTA DE MENTIRAS!!
¡¡JUSTICIA PARA EL PUEBLO!!
7/2/12
La prensa y en particular La Estrella de Panama, hizo una labor muy útil e informativa durante este mes de conflicto y en particular durante los dias mas
difíciles al inicio del mes de febrero.
"La protesta de los Ngäbe Buglé mostró la cara prejuiciosa y mezquina del país. Les piden la tierra, lo único que tienen
2012-02-12 — 12:00:00 AM — No me definiría como un defensor de los Pueblos Originarios. En términos generales porque estoy a favor de muchas causas (o en contra de muy pocas, como
la pena de muerte y el mes de la biblia, que curiosamente son impulsadas por la misma gente). Y puntualmente porque a la hora de defender los derechos de los grupos humanos que conformamos la
sociedad, me cuesta mucho establecer diferencias o jerarquías entre negros, blancos o chinos; gays, travestis, bis o héteros; chilenos, españoles, africanos o kunas. La vida es muy dura para
todos como para identificarse con uno solo.
Sin embargo, me da mucha risa (más bien rabia, pero vengo en son de paz) como cada vez que se habla de la protesta de los Ngäbe Buglé en contra de la minería y las hidroeléctricas, tanto en los
medios de comunicación como en la calle, se refieren a ellos como indígenas y a lo sucedido como una ‘protesta indígena’, intentando con la palabrita distanciarlos y/o marginarlos, cuando son
panameños igual que tú y yo, gente de carne y hueso con sueños y aspiraciones. Más gracioso me parece cuando se resume la lucha a un tema comarcal o de protección de su territorio, cuando es un
tema nacional que nos compete a todos y ellos son los únicos que están defendiendo activamente los recursos naturales de Panamá.
Confieso que nunca me he sentido a gusto con el código de valores de la sociedad panameña, por eso emigro cada vez que puedo a sociedades –que si bien no son perfectas- valoran más a los seres
humanos y no solo el dinero (que es importante, pero no lo es todo). Acepto que la incapacidad es mía por no poder adherirme a la lógica nacional, pero no por eso me duele menos el país. Escuchar
tanto a empresarios ricos como a ‘clasemediones’ anónimos quejarse por las pérdidas económicas registradas durante el conflicto, cuando hubo muertos y heridos que se pudieron haber evitado, me
dan ganas de hacer maletas y nunca más volver. ¿Tan poco valor tiene la vida en este país? No deja de sorprenderme la mezquindad de aquellos que no entienden el sentido de la vida sin un celular
o una computadora portátil. Sin importar lo que cueste, quieren que los Ngäbe Buglé estén de acuerdo con la explotación minera y de los recursos hídricos, cuando ellos en la comarca no tienen
agua potable, luz, teléfono o acceso a internet, tampoco hospitales o escuelas, ni hablar de carreteras o sistema de recolección de residuos o, ya que estamos, el tan apreciado mall con aire
acondicionado donde matar el domingo en familia (tranquilos muchachos, no se pierden de nada). Ese progreso y bienestar económico que los adoradores del cobre defienden a ultranza, no se asoma
por la comarca hace mucho. ¿Cómo les piden que entreguen la tierra y los ríos, que son su único sustento y fuente de vida? ¿Y a cambio de qué?
Yo estoy a favor de los Ngäbe Buglé y apoyo la lucha contra de la minería y las hidroeléctricas. Puede que tú pienses distinto y yo respeto tu opinión, aunque lamento que el Poder logre dividir a
los panameños a cambio de unos cuantos centavos. Pero cool, los temas están para discutirse. Ahora bien, más allá de la razón, no me pidan que entienda y avale los motivos de un Gobierno que en
vez de sentarse a dialogar al segundo día del bloqueo, buscando lo mejor para el pueblo que lo eligió, esperó cinco días para justificar un sangriento disparate: cortar las comunicaciones y
proceder a sitiar, agredir y asesinar a un grupo de panameños. Como si estuviésemos en guerra y los Ngäbe fuesen enemigos. Perdón pero no lo concibo, ¿tú sí?"
No. Yo tampoco lo concibo y por eso me he traido este articulo para mi blog.
Un amigo me pasó este poema, ahi les va, en honor a la lucha heroica de los pueblos indigenas de Panama. Hombres y mujeres dignas, muy distintos de los políticos que nos gobiernan.
¡Ñagare!
No voy a recurrir a metáforas superfluas.
No tiene ningún sentido jugar con las palabras.
Alguna vez lo hago para darle al poema una pizca de caché.
En el mundo de las artes,
la palabra aromatizada embriaga el paladar.
Pero esta vez hasta sobran las palabras.
Tal vez un gesto, el puño cerrado
y el dedo del corazón apuntando al cielo
sea más que suficiente para decirlo todo.
Es imposible enmascarar la barbarie con símbolos y tropos.
Una bomba lacrimógena es un abomba lacrimógena
Aquí, en China o la Cochinchina.
Una bota militar es una bota militar aquí y en todas partes.
Un fusil es un fusil y matar es para lo único que sirve.
Un fusil que apunta el vientre de una mujer embarazada
Envilece la palabra humanidad.
Quien caza a hombres como perros
¿es un hombre o es un perro?
(Qué me perdonen los perros por compararlos con ese hombre).
La vieja colonia los expulsó de las planicies
incautaron sus granos, peces, aves, dioses, utopías
borraron sus pisadas, arrojaron sus sombras al vacío,
quisieron extinguirlos de la historia.
Sacaron de la manga las leyes de Hammurabi
dieron a conocer el nuevo catecismo:
el libre comercio es libertad y democracia
el país abierto a inversionistas extranjeros es la paz,
la riqueza en pocas manos sacia el apetito de los pobres,
¡Bienaventurados al reino de los ricos…!
No se engañen los colonialistas de este tiempo.
No se engañen los buscadores de oro al 4 por ciento de interés
4 centavos es menos de la suma que cobró Judas a Pilatos
No se engañen los busca-cobre, usureros,
tránsfugas de dos por un centavo.
No están tratando con drogadictos y borrachos.
No les viene mal estudiar un poquito de la historia.
Los ngöbe aprendieron la lengua del verdugo.
Aprendieron el secreto de los dioses europeos.
Pero los invasores no conocen sus secretos.
Esperar mil años es la estratagema del calvario.
No vive quien muere sino quien deja de vivir.
En la tierra de los ngäbe y los buglé
un hombre vale más que una hidroeléctrica.
un hombre libre vale más que todos los diputados del planeta
el agua que se bebe tiene más valor que un millón de voltios de energía.
el agua que corre por las venas subterráneas de la tierra
tiene la dulzura de un beso enamorado.
el aroma Christian Dior no puede compararse
con el olor de la tierra cuando llueve.
Dueños del horizonte, dueños del aire que respiran,
dueños de los ríos, dueños del paisaje, dueños del rocío,
dueños del canto de los pájaros,
dueños de la trocha por donde caminan hace siglos
dueños de los bosques, dueños de sus vidas
acaparadores de nubes, lluvias y horizontes
¿Es posible negociar tanta riqueza?
¿Qué pueden las transnacionales ofrecer que valga más?
La tierra es más importante que la vida
lo han dicho, lo repiten, lo saben desde siempre.
Aviones, rascacielos, metro buses, portaviones
misiles capaces de borrar del mapa los recuerdos
no tienen tanto valor como un árbol de sombras derramadas
ni el valor que tiene la flecha de un Tucán clavándose en el cielo.
Estos hombres cuyas chozas hace cinco siglos arañan las alturas,
aunque parezca lo contrario nunca se rindieron.
no dieron su brazo a torcer frente a la muerte.
Estos hombres jamás dijeron “basta, nos rendimos”.
Estos hombres perdieron mil batallas
pero la guerra por la vida nunca se termina.
Estos hombres buscaron refugio en las montañas
Llevaron sus sueños a lomo de caballo.
A la orilla de los ríos florecieron como lirios.
Replegaron sus sueños, escondieron sus banderas,
Buscaron refugio en la catacumbas del silencio
Ahora renacen del olvido.
Las lágrimas que remojan sus mejillas hace siglos
nunca han sido de dolor o mansedumbre.
Por sus ojos simplemente lloran las estrellas.
Al replegarse a las montañas adoptaron la táctica del viento.
No piden limosna a la sombra de rascacielos
puentes levadizos y costaneras peatonales.
El smog de las urbes no envenena el aire que respiran.
Caminan con la tristeza más alegre del mundo
por atajos , sementeras y arrecifes.
Se reproducen hasta debajo de las piedras.
En sus pechos atravesados por espadas españolas
ahora anidan mariposas, pero también águilas y cóndores.
Este artículo del Dr. Julio Yao (2008) es de hace 3 años, sigue, sin embargo, siendo de actualidad. Gracias a Carlos Cambra que lo republicó en su muro de Facebook.
"Hoy es 19 de diciembre de 2008. A pesar de que es el aniversario 19 de la invasión, hasta hoy ningún gobierno ha tenido la valentía de declarar este día como de "Duelo Nacional", como tampoco
siquiera de "Reflexión Nacional" (porque acepto, en forma realista, que "ellos" no quieran incomodar a sus amos), porque son todos demasiado cobardes, visceralmente traidores antipanameños y
están felices con su condición de súbditos coloniales del Imperio del Mal, felices de que no tengamos siquiera restos de independencia.
¿Cómo se conmemoraría, después de todo, una matanza injustificada, cruel, innecesaria, inexplicable, en que un 95 por ciento de los muertos no eran combatientes y tampoco tenían armas? ¿Qué armas
podíamos tener los panameños un 19 de diciembre, cuando nos aprestábamos a preparar las fiestas de Navidad y no nos imaginábamos -- no podiamos imaginarnos -- porque además estábamos durmiendo
(un pequeño detalle que no olvidaron los invasores) que nuestro "aliado", nuestro "socio", pudiese albergar y fuera capaz de fumigarnos con bombas, cohetes y armas químicas? No bombardearon ni
quemaron barrios ricos sino los más pobres. Ninguno de los presidentes post-invasión (Guillermo Endara, Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso, Martín Torrijos) ha mencionado jamás estas dos
simples palabras: "soberanía nacional". He leído minuciosamente todos los discursos del "hijo del general Torrijos": ¡nada! Lo más cercano es el término, reciente, de "soberanía alimentaria",
usada además demagógicamente.
Ninguno de los actuales candidatos a la presidencia de la república ha mencionado alguna de las siguientes palabras sencillas, palabras que están corrientemente en boca de dirigentes
sudamericanos: "independencia", "soberanía nacional", "autodeterminación", "libertad", y ninguno de ellos (Balbina Herrera, Ricardo Martinelli, Guillermo Endara, Juan Carlos Varela) jamás ha
tocado un humilde, pequeñito, inocente, tema internacional, porque son conscientes de que la invasión los redujo a ellos a súbditos coloniales. ¡Pero no a nosotros!
Ninguno comentó el paso de un barco de guerra ruso por el Canal; ninguno ha comentado el cautiverio de los Cinco Héroes cubanos, secuestrados en Estados Unidos; ninguno ha comentado siquiera el
zapatazo -- la "madre de los zapatazos" - que lanzaron contra Bush; ninguno comenta el Canal por Nicaragua en el cual dice estar interesado Rusia; ninguno comenta la dinámica de transformación
que vive Latinoamérica desde sus cimientos, y TODOS tienen miedo a usar la palabreja, "Chávez", como no sea para satanizarlo y cumplir así con agenda USA de "seguridad internacional".
Ninguno de los dirigentes del gobierno, ninguno de los candidatos presidenciales ha mencionado uno solo de los problemas pendientes con Estados Unidos: (1) la limpieza de los polígonos de tiro,
que Estados Unidos ha declarado caso cerrado; (2) la limpieza de la Isla San José, llena de armas y municiones quìmicas que ya empezaron a contaminar y enfermar a moradores del Archipiélago de
las Perlas, que EUA también declaró como caso cerrado, pese a que la Convención de Armas Químicas suscrita por ambos países dice que no; (3) la detención, juzgamiento y encarcelamiento de decenas
de marinos panameños en tribunales y cárceles de Estados Unidos, gracias al Tratado Salas-Becker, interceptados por el Servicio de Guardacostas de EUA; (4) el hundimiento a cañonazos de varios
barcos panameños y otros, en aguas panameñas, por el Servicio de Guardacostas de EUA; (5) el abordaje a discreción de Estados Unidos y sus aliados en cualquier parte del mundo, de naves bajo
bandera panameña, sin requerir autorización especial; (6) la construcción en la antigua Zona del Canal, de la nueva
embajada de EUA, con una dimensión de decenas de hectáreas, posiblemente la más grande del mundo; (7) la instalación de antenas secretas del Comando Sur y la CIA en territorio nacional; (8) la
vigencia innecesaria del Tratado Arias-Watt, de 2004, que le dio inmunidad e impunidad a los criminales de guerra de EUA en tribunales panameños y en el mundo; (9) la necesidad de abrogar o
modificar sustancialmente el Tratado de Neutralidad; (10) la presencia de un Asesor de Seguridad, ciudadano de Estados Unidos, a nivel de la presidencia y cancillería; (11) la cuestión de la
indemnización a Panamá por la invasión norteamericana, y un largo etcétera. La novela de las elecciones se llama: "Elecciones en el protectorado", y se pasa 24 horas al día en todos los canales
de TV, radio y prensa escrita.
Sin embargo, los medios panameños no tienen espacio para un texto como éste ("Para entender la invasión") que fue publicado generosamente por Panamá-América del 18 al 20 de noviembre de 2000,
cuando el presidente de Cuba vino a Panamá y casi lo matan Luis Posada Carriles y sus secuaces terroristas, a raíz de la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobiernos celebrada en
Panamá.
Apelamos a internet y a la solidaridad internacional para decir algunas verdades sobre la infamia cometida contra los panameños. Rogamos difundirlas si lo tienen a bien. No podemos olvidar que
miles murieron y fueron heridos, lisiados, y mutilados, ejecutados con las manos atadas o heridos en las calles, cuarteles de la policía, en ríos y montes, o en la pista de Río Hato, donde los
heridos fueron rematados inmisericordemente. A muchos que se rindieron los amarraron a camas en los cuarteles y luego les bombardearon desde aviones y helicópteros.
"Aquí hay uno", decía un soldado yanqui en Río Hato en medio de la oscuridad, "¡mata!", y el otro obedecía mecánicamente. Solamente uno de los heridos se salvó y pudo contarlo.
Mientras "ellos" veían en la oscuridad con cascos infrarrojos, los estudiantes "tomasitos" -- adolescentes todos -- huían empiyamados por los montes, protegidos por un sargento responsable y
valiente. Les dieron cacería a los que se internaron, huyendo despavoridos por los potreros porque los bombarderos fantasmas Stealth 117-A, usados por primera vez "en combate" el 20 de diciembre,
les arrojaron bombas de 2,000 libras mientras dormían. Con una sola bomba de 2,000 libras los Stealth pulverizaron una manzana entera en El Chorrillo. ¡Qué valientes son!
Nadie los contó, nadie sabe sus nombres. La lista de muertos que tenía la Cruz Roja en Coclé misteriosamente desapareció, como desaparecieron (sustraídos por supuesto) los registros, archivos y
expedientes de los hospitales, incluyendo el Hospital Santo Tomás, para que el mundo no supiera de qué murieron, cuántos murieron, con qué tipo de armas fueron heridos, y quiénes, luego de ser
operados, fueron retirados de los hospitales y asesinados con las manos atadas a las espaldas, que aparecieron en "fosas comunes", aún con vendas y yesos. Un cura de las Fuerzas de Defensa
guardaba otra lista con 600 muertos. ¡Esa es la democracia de los gringos! La democracia que querían la oligarquía, la Cruzada Civilista y sus mentores.
Miles perdieron a sus familias, y sus hijos y nietos posiblemente integran algunas de las pandillas que hoy son combatidos por la policía engendrada por los invasores, porque jamás recibieron
atención psicológica ni ayuda económica por ningún gobierno. ¿Qué se hicieron los niños del Chorrillo, que pintaron lo que vieron durante la invasión? Yo ví esos dibujos: los niños de la
inolvidable compañera, Antonella Ponce, muerta prematuramente y que en paz descanse; los niños del prestigioso psicólogo social, Dr. Guillermo Cohen-DeGovia, preocupado por los efectos
traumáticos post-invasión.
¿Qué pensarán y sentirán hoy los hijos de los que murieron aplastados por los tanques asesinos cuando huían del fuego, de las balas y rayos de los helicópteros Apache, que cayeron como enjambre
sobre El Chorrillo; es decir, qué dirán los niños que no murieron junto a sus padres, parientes y amigos? ¿Qué dirán y sentirán hoy los hijos de quienes fueron asesinados con las manos en alto,
inermes, empiyamados en la madrugada del 20, en Amador, en Gamboa y en Coco Solo? ¿Qué sentirán los familiares de las mujeres violadas, y luego torturadas y asesinadas, estranguladas con los
cordones de las botas de los invasores que se apostaron en la 12 de octubre junto al "diario libre de Panamá"?
Algún día pagarán por sus crímenes y no será a zapatazos. ¡Malditos los Bush, los Cheney, los Reagan, los Colin Powell, los Maxwell Thurman, los Marc Cisneros y las Condoleezas de este mundo! Y
ojalá haya un infierno lo suficientemente grande donde puedan caber y arder clavados a una estaca para siempre! Una "carne en palito" hecho con carne de caballo enfermo, despedirá -- ténganlo por
seguro -- mejores olores.
¡Abajo los asesinos y traidores!
Los mártires y héroes de la invasión murieron para vivir en nosotros, y nosotros les decimos, presente!"
Je suis née au Panamá il y a déjà un certain temps. Aujourd'hui, le pays change à tel point que j'ai besoin de le saisir et d'apporter quelque témoignage sur cette région peu connue en Europe.